#Lili
Desde que supe que sería mamá por primera vez y con lo organizada que soy, me dije a mi misma: Todo se puede Lili, cumplirás tu pre y post natal como se estipula, buscarás una nana recomendada y volverás a tu trabajo sin problemas. Todo fluirá. Déjame decirte que nada salió como lo planifiqué.
Resulta que conforme pasaban los meses y mi pancita iba creciendo, mi ansiedad por conocer a mi bebé también crecía, creo que como todas estamos a mil esperando que llegue el día de poder tener en brazos a nuestros hijos.
Thaís nació en Febrero y había acordado con mi jefa volver al colegio la primera semana de Mayo, no había tomado mi pre natal, asi que lo sumé a mi post natal. Iba todo bien pero no conseguía la nana, aquella que me inspirara confianza, no tenía recomendaciones, alguna tía, alguna abuelita, nada. No sabía qué hacer, mientras se iba acercando el día de volver, me angustiaba el hecho de dejar a mi hija sola en casa, tan indefensa, en un distrito súper lejos de mi trabajo. ¿Qué pasaría si aquella nana le hiciera algo? ¿Qué pasaría si ocurre un terremoto?, vivo a un par de cuadras al mar ¿Qué pasaría si hay tsunami? ¿Qué pasaría si se atraganta con la comida? ¿Qué pasaría si ocurre una emergencia?, me demoraría una vida para llegar. Miles de preguntas rondaron por mi cabeza. Hasta que llegó una sra. por recomendación, vino a casa, la entrevisté pero no me gustó mucho, no tenía ese ángel que estaba buscando, aún así acepté, era la única que tenía y debía volver a mi trabajo, mis alumnos me esperaban y mi jefa también.
La sra que dio un precio y acordamos que en una semana empezaría a trabajar en mi casa. Faltando 2 días me llama por teléfono y me dice: "Sra disculpe pero he visto que su casa es grande (ojo con eso), su casa está lejos (incluso la íbamos a sacar en auto hasta su paradero) asi que quisiera aumentar 350 soles más al precio pactado", yo le dije: "Perdón, pero no es así, Nosotras quedamos en una cosa y no puedes cambiar asi porque si, lo siento mucho, pero gracias"
No supe qué hacer, recuerdo sentarme en mi cama, llorar un poco, no había quien me ayudara con mi hija y en mi trabajo me estaban esperando. Iba a trabajar para pagarle solamente a ella, no tenía sentido, trabajar para pagarle a otra persona y cuide a mi hija. Le conté lo sucedido a mi jefa y no le gustó la idea. Mi mamá me dijo claramente: "Hija, primero es tu hija, luego los demás" "Tus alumnos tienen a sus padres y tu hija te tiene solo a ti"
Así que después de pensarlo, llorarlo y asimilarlo (un poco) decidí no trabajar hasta que mi hija tuviera 3 años y pueda entrar al nido. Ese sería el tiempo adecuado para volver al trabajo. No te miento, fue muy difícil. Ver a mis amigas trabajando, desenvolviéndose en el ámbito de su profesión, "evolucionando" y yo en casa, cambiando pañales, limpiando, ojeroza, demacrada sin dormir, una ama de casa total, que para esta sociedad en pleno siglo 21, aun es vista como una zapatilla vieja.
Recuerdo reunirme con algunas amigas mamás que tenían hijos de la misma edad que la mía, y ellas solo hablaban de lo bien que les iban en sus trabajos mientras yo estaba en casa, cosa que para ellas aunque no lo dijeran era sinónimo de "no hacer nada" o de "que rica tu vida" , ellas tenían nanas, mamás, abuelas, primas, cuñadas, vecinos. Yo no tenía a nadie, me deprimí, quería volver a trabajar pero no podía, debía asumirlo y así fue, poco a poco.
Hasta que conforme pasaron los años me di cuenta que podía hacer las cosas como quisiera, organizarme y asumir que pues, debía tomar las riendas de todo y ser ama de casa no era lo que me querían hacer sentir. Tenía mi casa limpia, comida lista, mi hija ok, tenia tiempo para estudiar, para trabajar por horas.
Cuando nació Thiara, me agarró la empoderada, quería tener otra hija o hijo, asi que estaba preparada, ahora no era 1 sino 2 pequeñitas, pues empecé a trabajar por mi cuenta en los tiempos que pudiera, abrí mi consultorio y comencé a trabajar incluso con ellas, aprendieron a estar tranquilas y calladas mientras mamá trabaja.
Quise hacer lo mismo con Thiara, quedarme hasta que cumpla los 3 años pero no se pudo. era hora de volver al trabajo a un horario fijo, por cosas del destino, volví al mismo trabajo en el que estuve cuando Thaís nació. Y las matriculé cerca de allí, en un nido que gracias a Dios, me ha caído a pelo, cuando tengo reuniones de trabajo, me las cuidan en guadería y las docentes son muy amorosas con mis hijas.
Ya pasaron de todo esto, casi 5 años y la vida, mi vida evolucionó. Tengo más carácter, no soy la misma de siempre, sé lo que es dedicarte 24/7 de tus hijas y sé lo que es salir a trabajar y dejarlas con alguien. Tengo menos miedo, estoy más segura y vivo más tranquila. Felizmente mi trabajo se acopla bastante bien, trabajo como profesora en el mismo tiempo que mis hijas están en el nido y al salir de trabajar, las recojo y las llevo a casa, donde por las tardes atiendo en el consultorio, mientras ellas juegan o hacen sus tareas u otras actividades. Ya luego por la tarde, las preparo, duchita, comidita, ver alguna peli y a la camita. Mientras ellas duermen, me divido con mi esposo: en preparar loncheras, almuerzos, cenas, mochilas, trabajos del nido, mis trabajos de aula y las clases de mi esposo, él también es profesor de música. Nada de esto lo hubiera logrado sin el esfuerzo al 100% por parte de él, para que no me estresé, él sabe que somos un equipo, que no me ayuda, sino que como papá también tiene obligaciones, que ambos nos cansamos pero que estamos el uno para el otro y debemos trabajar duro. La base una buena organización, diálogo, respeto y sobre todo TRABAJO EN EQUIPO, es la voz.
#Marjorie
Tuve la flexibilidad a los 20 días de nacido, me fui con Gabriel a la oficina, puse su cuna portátil, interdiario nos íbamos a trabajar solo llevaba la silla de auto y toda su maleta, todos en oficina siempre esperaban con ansias mi llegada haha ( obviamente era por Gabriel), cuando entraba en reunión, Yolanda la señora que nos apoya en mantener limpio la ofi, lo veía y daba su bibe o mis compañeros de oficina, fue super relajado, Gabriel definitivamente me dejaba laborar con tranquilidad, #PapåJ pidió vacaciones un mes, Gabriel tenía 2 meses y se quedó todo ese mes con su viejo!. Varias personas me decían que lo piense, que la mamá no es igual que el papá, etc. Pero era el momento de demostrar que el papá también puede ser como la mamá y llevar el mismo rol, era momento que el papá se desenvuelva en su máxima expresión, recuerdo no quería, buscaba mil pretextos para no ir a trabajar pero sabía que era el momento, y el tema no era tanto si papá Javier iba a poder, pero me había acostumbrado a estar pegado a el, ese día todo el camino lloraba, llore todo mi tripzaso desde el callao a surco, le preguntaba a cada rato como estaba, si ya tomo su biberón, si erupto, si cambio pañal así fue por una semana(yo sabía que papá Javier estaba apto para todo pero igual me sentía ansiosa). Luego regresamos a la oficina y a los 5 meses y ya casita listo para iniciar su etapa de comidas, sabía que iba hacer un poco complicado por sus horarios darle de comer en mi trabajo, mi mamá una pieza clave y soporte en general vino de su rica selva a darme la mano con Gabrielito al comienzo en el camino me sentía triste me faltaba mi compañero de chamba, mi mamá ayudo que no me choque tanto me enviaba 1000 fotos durante toda la tarde, me escribía por mensajes como se estaba desarrollando su día junto a Gabriel y esas cosas me tranquilizaba.
Con Alexa fue totalmente distinto estaba pegada día y noche a ella en casa, era mamá 24/7. Era más LM exclusiva, fue más relajado , aprendí más cosas que con Gabriel no llegé a experimentar, regrese al trabajo un mes antes y ese día trate que no me afectara pero el sentimiento fue diferente me sentía más canchera pero el desprenderme me costó mas y era porque estaba más pequeña que cuando deje a Gabriel, por momentos lloraba, no tenía ganas de almorzar, solo quería estar con mi hijita, la producción de leche bajo y ya se estaba acostumbrando al chorraso de leche en biberón, que el trabajar en la succión haha (mi gordita es un Pacman ). Mi mamá también estuvo en esta etapa dándome siempre el apoyo y dándome la seguridad de que todo estará bien, enviaba fotos, videos de mi mamacita y estoy más tranquila en la oficina !!!
Definitivamente ser mamá es una tarea hermosa y con muchos sacrificios, lloramos, nos sentimos que nos ahogamos pero todo eso te cambia cuando al llegar ves la cara de tus hijitos, un abrazo un beso, un te amo y te das cuenta que todo vale la pena.
Porque al finalizar tú día, tu recompensa estará en casa esperando tu llegada.
#Eve
Definitivamente que difícil es ser mujer!, y porque lo digo, porque siempre nos encontramos inmersas en una nube de criticas, si tienes mas de 30 y no estas casada, que cuando te casas, que si estas casada y aún no tienes hijos, que cuando los tienes, que si tuviste tu primer bebé, que para cuando el segundo, la verdad que así, es difícil ser mujer.
Ahora al tema, cuando te enteras que estas embarazada, tu bebé nace y tu post parto termina, lo primero que te dicen, que tan rápido regresas a trabajar, deberías pasar más tiempo con tu bebé, pero nadie se pone a pensar en que realmente es difícil regresar a trabajar después del nacimiento de tu bebé, porque estuviste con él 9 meses, cuidándolo, tomando tus vitaminas, alimentándolo bien, luego nace y depende al 100% de ti, y luego tienes que regresar a trabajar, porque no hay de otra... no es fácil señores, no lo es...
En mi caso, cuando nació Daniela, yo tenía 19 años y no trabajaba, solo iba a la universidad unas cuantas horas por la tarde (estaba en 2do año de la carrera aún) y la verdad no lo sentí tanto, pero con Alejandro, otra fue la historia. Recuerdo mucho que le rogaba a mi ginecóloga que me mi descanso pre natal empezará lo más próximo al nacimiento de mi bebé, pero ella, muy responsable, me decía que no era posible, que yo debía descansar, prepararme para el alumbramiento y asi fue, salí casi 15 días antes de su nacimiento y luego tome el resto de días cuando nació.
Definitivamente puedo decir que mi periodo post natal fue increíble, solo me dedicaba al cuidado de mi bebé (entre otras tareas del hogar) logré organizarme de tal manera que las amanecidas no me afectaron tanto, logré disfrutar mucho al lado de mis dos hijos, Alejandro que estaba recién nacido y Daniela que estaba de vacaciones, fueron unos días realmente lindos pero acabaron muy pronto.
Cuando se acercaba el fin del mes de enero del 2016, ya tenía hacerme a la idea que debía regresar a la oficina y si bien es cierto, mi cuñada sería la que se quedaría al cuidado de Alejandro y eso me brindaba mucha tranquilidad, me sentía muy ansiosa por separarme de mi bebé. Encima yo le daba leche materna de manera exclusiva, había empezado mi banco de leche cuando mi bebé cumplió 1 mes, pero mi nivel de ansiedad era altísimo.
Hasta que llego el día, recuerdo que desde que me subí al taxi ese día no deje de llorar hasta que llegué a la oficina, no podía concentrarme porque todo el tiempo pensaba estará bien, se habrá quedado llorando, me extrañará, la verdad fue muy difícil para mí, me costo bastante acostumbrarme a regresar a trabajar, pero lo logré.
Al final, como todo proceso, ambos nos acostumbramos, recuerdo que no podía esperar la hora de salida para correr a verlo, atenderlo, darle de lactar, pero bueno el también creció muy rápido y poco a poco dependía menos de mí, entonces es la ley de la vida hahaha!





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